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Like most of his readers, I met Gabriel Garcia Marquez in Macondo. It was a summer afternoon of my sweet 16 years, and we have been together ever since… But “One Hundred Years of Solitude” was just the first of many sleepless nights. His other novels also became nights awake, wonderful journeys between pages and ink which told me about the world, life, love… With his stories I learned about sex , compassion, madness and beauty. With his style I fell in love even more, if possible, with literature. The difficult thing is to create worlds that last in the memory of others, but he did it so well that he made ​​it seem easier. Macondo was a place where I experienced a journey of emotions, but it was not the only one: everything he wrote was magical and beautiful. Sad and melancholy . As life is usually for those who are in love with they shouldn’t be in love with.

And sad and melancholic is also his farewell. Gabriel García Márquez, ” Gabo ” to his friends and followers, died last Thursday at 87 years old in Mexico DF, where he lived for years. Colombian journalist and one of the greatest writers of world literature  -awarded the Nobel Prize for Literature in 1982- , he spent several days with a very delicate state of health after being afflicted by a process of infection caused by the cancer that he suffered from 1999. And the whole world -no just the ordinary readers like me, also the important people- lament his absence:

Barack Obama

EU President Durao Barroso

Shakira

Actor James Franco

Farewell to the star, the teacher, the love. The harrier dog with the star on the front, the yellow butterflies, the thought, the devil, the impossible, death, magic, innocence. Goodbye, Gabo… What are we going to do with these incoming hundred years of solitude without you, in evil hour? “Do not cry because it ended,” -you’d say to us-“Smile because it happened”.

Gabo is gone, but he remains alive among us in the memory and hearts of millions of people who admired him worldwide… And above all, he will remain immortal in the best legacy he could leaves us: his texts.

It feels useless, almost an insult trying to use words to say goodbye to him: he was the expert. Therefore, the more dignified way to honor him I can think of is to remember him through his own words -those which attracted readers from all countries, ages and eras-  by collecting the best quotes extracted  from his most famous works, shown alongside some images of his life on the video above.

Thank you, Master. You are Literature.

Macondo se queda huérfano: fallece el escritor Gabriel García Márquez

Como la mayoría de sus lectores, al Gabo lo conocí en Macondo. Era una tarde de verano de mis tiernos 16 años, y hemos estado juntos desde entonces… Pero Cien años de Soledad fue sólo el primero de muchos desvelos. El resto de sus novelas se convirtieron también en noches en vela, en maravillosos viajes entre páginas y tinta que me hablaban de la vida, del mundo, del amor… Con sus historias aprendí sobre sexo, compasión, locura y belleza. Con su estilo me enamoré aún más, si cabe, de la literatura. Lo difícil de crear mundos es hacer que perduren en la memoria de los demás, pero a él se le daba tan bien que lo hacía parecer incluso sencillo. Macondo fue un lugar en el que experimenté un sinfín de emociones, pero no fue el único: todo lo que escribió era mágico y hermoso, triste y melancólico. Como suele ser la vida para aquellos que viven enamorados de quien no deben.

Y triste y melancólica es también su despedida. Gabriel García Márquez, “el Gabo” para sus amigos y seguidores, ha fallecido este jueves a los 87 años de edad en México DF, donde vivía desde hace años. Periodista colombiano y uno de los más grandes escritores de la literatura universal -fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1982-, llevaba varios días con un estado de salud muy delicado tras verse aquejado por un proceso de infección causado por el cáncer que padecia desde 1999. Y el mundo entero – la gente importante y la gente de a pie- se lamenta por su ausencia:

Adiós a la estrella, al maestro, al amor, al perro cenizo con el lucero en la frente, a las mariposas amarillas. Al pensamiento, al demonio, a la muerte, a la magia, a lo imposible, a la inocencia. Adiós, Gabo… ¿Qué vamos a hacer con los cien años de soledad que sin ti nos aguardan en mala hora? “No lloréis porque terminó” -nos dirías-. ” Sonreid porque sucedió”.

El Gabo se ha ido, pero permanecerá vivo entre nosotros en la memoria y corazón de los millones de personas que lo admiramos en todo el mundo. Y, sobre todo, permanecerá inmortal en el mejor legado que nos deja: sus textos… Al fin y al cabo, siempre nos quedará Macondo. Y la compañía del Coronel, de Florentino y Fermina, de la cándida Eréndira. De las filas de hormigas en medio de la hojarasca otoñal del Patriarca, viajando por siempre y para siempre en un barco de río lleno de putas tristes que miran a Mamá Grande, aspirando el olor de las rosas inauditas de la mar lejana y acariciando al perro azul… Volviendo a conocer la nieve con Aureliano Buendía, y negándonos a saber de la crónica,  anunciada o no, de niguna otra muerte tan triste como esta.

Es inútil, casi un sacrilegio intentar escribir para despedirse: él era el experto. Nadie podría estar a la altura. Por ello, la forma más digna de homenajearlo que se me ocurre es recordarlo a través de sus propias palabras, ésas que atrajeron a lectores de todos los países, edades y épocas.

Gracias y buen viaje, maestro. La literatura eres tú