It’s all about perspective: Why working in Spanish Education doesn’t have to be a “load of bull”

Sonia Perez

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Spanish Version

Last week it was published here in The Circular one article in which it was explained why working in Spanish Education is “a load of bull“; and as I am a Spanish student, I am forced to stick up for my often underestimate country and show to the readers another point of view about that issue.

High School’s class in Spain. Photo: Guillermo Sanz

The aforementioned article  is intended to address the shortcomings of the Spanish educational system basing on the testimony of a couple of English Language Assistants who spent time working in Spain and whose experience, unfortunately, was not as rewarding than expected, either because they were not paying in time, or because their tasks were not clearly defined… And, according to the author, who is to blame for all this? Spain, of course. Spain and its bureaucratic administration. Spain and its lack of money. Spain and its low skilled professionals… Spain. Always Spain.

I am perfectly aware, as any other Spaniard does, of all the problems affecting my country in many aspects. The situation is not the best, and that’s true. We also have good things by the way, but these don’t use to appear in the newspapers. Our problems are the same than many other countries have, but we are judged and others don’t because we traditionally have bad press. That’s the difference. I’ve been on holidays in Napoli during a big garbage strike and I don’t think that the whole country is a mess and live under unhealthy conditions. Now I live in Dublin and I know that in some areas like Darndale the percentage of illiteracy is high because of the early school leaving, but I don’t think that the whole Irish educational system is ineffective.  That would be a very simplistic,  false vision; but above all, incomplete.

And what bothers me, what hurts me not just as Spanish but as a journalist, is that both in personal blogs and more serious media they talk about Spanish issues without having the slightest idea (in the best of cases, a background of few months living just in a particular area of the country) about what this country actually is, and offering to the world the most of the times a distorted and incomplete image of Spain which only highlights our worst side, when we journalist are supposed to be unbiased and rigorous.

Hunger Spain
Shocking picture and deadline talking about Spain. Source: The New York Times

I’m not going to refute point by point the article – I could though, but the lawyer in me (who has been skilfully trained for it during four years of the degree) just can’t pass by this question for a very simple fact: I have been taught that whenever someone assert something, he must provide evidence to support it. Consistent arguments. And two testimonies among more than 1,000 people who are involved in the Language Assistance Program each year are not a representative sample of reality.

Of course I do not deny it’s true what they say, neither that there are others like them who have had bad luck too. But it’s also true that there are also many students who have worked as Language Assistants in Spain whose experience has been fully satisfactory. And, in the same way, there are also Spaniards who have played the same position in schools abroad and they have had the same problems as their counterparts here: late payments and excess or absence of tasks, because of these are not clearly defined in any official document.

Language Assistant in Madrid. Photo: Katherine Allin

So maybe the problem is not of Spain, but of the overall Language Assistant Program’s  which, like everything in life, sometimes it works and sometimes it doesn’t… And in this case, it obviously doesn’t. Because travelling and living abroad, regardless of the function that is performed there, should serve mainly and first to open the mind and widen knowledge further. To soak in new cultures and learn to understand (and love) them from inside, in order to be able to make value judgments knowingly. But if after the experience we still look at reality -always polyhedral and subjective- from the same perspective that we brought from home… Has that experience served to us for something?

When we left our home to live abroad, we should never forget that foreign countries are not designed to make us feel comfortable, but to make their own people feel comfortable. Therefore, it is normal to feel lonely and lost at first, especially if the functioning of institutions is different from what we are used to, and things don’t go as planned: the unexpected is also part of the trip. So it’s a pity to make these negative experiences count more than the good ones, and because of that criticize and blame a country for the shortcomings of a program whose aim (unfortunately not always fulfilled though, and not only in Spain) is precisely the opposite: breaking down barriers between nations. Not to create them.

Cuestión de perspectiva: Trabajar en educación en España no siempre es una pesadilla

Hace unos días se publicó aquí en “The Circular” un artículo en el que se explicaba por qué trabajar en educacion en España es literalmente “una montón de mierda“; y, como estudiante española que soy, me veo en la obligación de romper una lanza en favor de nuestro siempre menospreciado país y ofrecer a los lectores otro punto de vista acerca del tema que en él se trata.

Clase de Secundaria en Espana. Foto: Guillermo Sanz

El artículo en cuestión pretende abordar las carencias del sistema educativo español basándose en los testimonios de un par de Auxiliares de Conversación que pasaron un tiempo trabajando en Espaa y cuya experiencia, lamentablemente, no fue todo lo gratificante que esperaban: bien porque no se les pagó a tiempo, o bien porque sus funciones no estaban claramente delimitadas… Y, según ellos  ¿Quién tiene la culpa de todo esto, por supuesto? España. España y su administración desastrosa. España y su falta de dinero. España y sus profesionales poco cualificados… España. Siempre España.

Soy perfectamente consciente, como cualquier otro Español, de todos los problemas que atraviesa mi país en este momento. La situación no es la mejor, y eso es verdad… Aunque aún así, también tenemos cosas buenas. Pero ésas no aparecen en los periódicos. Nuestros problemas son los mismos que tienen otros muchos países, pero a nosotros se nos juzga y a otros no simplemente porque, por costumbre, España siempre ha tenido mala prensa internacional. Ésa es la diferencia. Yo he estado de vacaciones en Nápoles durante una enorme huelga de basura y no por ello pienso que todo el país sea un desastre ni que vivan en condiciones insalubres. Ahora vivo en Dublin y sé que en ciertas zonas el índice de analfabetismo es muy alto por culpa de los innumerables casos de abandono escolar que se dan, y no por ello pienso que todo el sistema educativo irlandés sea ineficaz. Eso sería una visión falsa, muy simplista y, sobre todo, incompleta.

Y lo que me molesta, lo que me duele no ya como española sino como periodista, es que tanto en blogs de opinión como en medios de comunicación más serios se hable de cuestiones concernientes a España sin tener la menor idea (en el mejor de los casos, una estancia de pocos meses en un área determinada) de lo que es este país, y que se ofrezca al mundo una imagen de España distorsionada e incompleta en la que únicamente se resalta nuestra peor cara, cuando se supone que los periodistas tenemos que ser objetivos y rigurosos.

Hunger Spain
Impactante imagen y titular sobre la situacion en Espana. Fuente: The New York Times

No voy a entrar -aunque podría hacerlo- a refutar punto por punto el texto de una compañera que escribe en el mismo medio que yo, pero la abogada que llevo dentro (y que ha sido hábilmente entrenada para ello durante cuatro años de carrera) no me permite dejar pasar sin más esta cuestión por un hecho muy simple: a mí me han enseñado que siempre que se afirma algo, hay que ofrecer pruebas para sustentarlo. Argumentos consistentes. Y dos testimonios de entre las más de 1000 personas que participan en ese programa cada año no son una muestra representativa de la realidad.

Por supuesto no niego que sea verdad lo que dicen ni que haya otros que, como ellos, han tenido mala suerte; pero lo cierto es que también hay muchos estudiantes que han trabajado como auxiliares de conversación en España cuya experiencia si ha sido plenamente satisfactoria. Y, de la misma manera, también hay españoles que han desempeñado el mismo puesto en el extranjero y que han tenido los mismos problemas que sus homólogos aquí: retraso en los pagos y exceso o ausencia de funciones, debido a que éstas no están claramente delimitadas en ningún documento oficial.

Auxiliar de Conversacion en Madrid. Foto: Katherine Allin

Así que tal vez el problema no sea de España, sino del programa en general, que como todo en esta vida, a veces funciona y a veces no… Y en este caso, está claro que no. Porque viajar y vivir en el extranjero, independientemente de la función que allí se realice, debe servir sobre todo y en primer lugar, para abrir la mente y ampliar conocimientos. Para empaparse en culturas nuevas y aprender a entenderlas -y amarlas- desde dentro, y poder emitir juicios de valor con conocimiento de causa. Pero si después del viaje se sigue mirando la realidad -siempre poliédrica y subjetiva- desde la misma arista anquilosada que traíamos de casa… ¿De qué nos ha servido la experiencia?

Cuando abandonamos nuestro hogar para irnos a vivir fuera, jamás debemos olvidar que los países extranjeros no están diseñados para que nos sintamos cómodos, sino para que sus habitantes se sienta bien.  Y, por ello, es normal sentirse solo y perdido al principio, especialmente si el funcionamiento de las instituciones es diferente a lo que estamos acostumbrados y las cosas no salen como habíamos planeado: los imprevistos también forman parte del viaje. Pero es una pena quedarse sólo con esas experiencias negativas y criticar y culpar a un país por las carencias de un programa cuyo objetivo (aunque por desgracia no siempre se cumpla, y no solo en España) es precisamente el contrario: derribar barreras entre naciones. No crearlas.

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Sonia Perez

"To those who ask me the reason of my travels, I tell them that I do know of what I'm running away, but not what I'm looking for". Spaniard. Nomad. Media lover. Double BA in Journalism & Law. Widening horizons in Dublin... For the time being.

  • genial articulo!

    • Gracias! 🙂 The initial idea was to comment on your post, but in the end the reply was too long and then the article was born… So thank you very much, it wouldn’t be possible without yours haha ^^

  • Just for balance, I wrote this article last year if you want to read -http://studentstandard.ie/ela-program-in-spain/